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Por José Luis Losada *. Nota de
Opinión publicada en La Nación-Suplemento de Transporte &
Logística.
La expectativa de crecimiento de la
economía para el año 2010 es aún modesta y el clima de negocios es
cauteloso, por lo cual es esperable que los niveles de tercerización
de procesos se mantengan estables. El 2009 fue un año de
mantenimiento del status quo, dado que la expectativa de crisis con
que comenzó generó que las empresas tuvieran una actitud de cautela
y difirieran cualquier decisión. Por lo tanto, en general sólo se
renovaron los contratos vencidos.
No obstante, la tercerización tiene
posibilidades de crecimiento importantes debido a que hay gran
cantidad de empresas que operan sus almacenes, definen su
distribución y gerencian la red de transporte. En la medida que las
empresas crecen necesitan destinar sus recursos e inversiones en el
crecimiento productivo y comercial y evitan hacer altas inversiones
en depósitos y sistemas logísticos.
Tercerizar los procesos logísticos es
adecuado cuando se cumplen algunas de estas condiciones:
-Se carece de escala suficiente como
para operar en forma independiente.
-Interesa concentrarse en los factores
críticos del negocio y contratar el resto.
-No se quiere hacer inversiones en
depósitos y sistemas logísticos.
-No se cuenta con recursos humanos
capacitados para hacer una logística eficiente.
-Se prioriza la flexibilidad y en
general las operaciones propias involucran inversiones que dificultan
los cambios.
El proceso de tercerización tiene que
ser cuidadosamente planificado e incluir una detallada especificación
de las necesidades, como el nivel de servicio y perfomance esperada;
los costos del operador; los costos que permanecen en la empresa; los
costos del cambio y la estimación de un costo de imponderables o
factor de cobertura. Es fundamental administrar las expectativas de
la organización, clarificar la participación de cada área y contar
con el apoyo de la dirección de la empresa.
Tercerizar es complejo: involucra a
terceros y a diversos sectores internos. Por lo tanto, siempre se
producen dificultades que hay que administrar: resistencia interna al
proceso, retraso en el cronograma de implementación previsto,
dificultades en la integración de los sistemas informáticos, cambio
de los requerimientos de servicio previstos y falta de compromiso de
la empresa con el proceso que inició.
La experiencia de muchos procesos de
tercerización aconseja avanzar en etapas, dando pasos cortos y
seguros; documentar los procesos; definir las responsabilidades por
escrito; prever un proceso de administración de las excepciones;
establecer tiempos realistas; destinar recursos suficientes; crear
flexibilidad para afrontar los cambios y hacer un seguimiento del
proceso por la alta gerencia.
* El autor es experto en Logística
y en Gestión Empresaria. Es socio de Tecnologística Consultores.
NG-27/01/2010
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